Porqué necesitamos una reforma del sistema de salud en Estados Unidos


En América Latina,somos testigos de lo difícil que es realizar reformas de Estado. Generalmente, los múltiples intereses corporativos existentes, frustan cualquier intento de cambiar el Estatuo Quo. Así, intereses gremiales, empresariales , políticos, o simplemente el temor al cambio pueden acabar con los mejores modelos de las reformas.

Un ejemplo significativo es el actual proceso de reforma del sistema de salud en los Estados Unidos de América. Barack Obama se enfrenta a multiples intereses, pero también ha sabido crear con múltiples aliados.En los siguientes post, seguiremos atentos a todos los incidentes de este intento por realizar una de las reformas más importantes en los Estados Unidos.

Por lo pronto,les ofrecemos el excelente artículo publicado por Barack Obama en el New York Times .

A continuación , les ofrecemos la versión en español.


Porqué necesitamos una reforma del sistema de salud en Estados Unidos
Por Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos.


Nuestra nación está envuelta en un gran debate sobre el futuro del sistema de salud en América. Y en las pasadas semanas, la mayor parte de la atención mediática se ha centrado en las voces que más se oyen. A quien no hemos oido es a las voces de millones y millones de americanos que silenciosamente luchan cada día con un sistema que a menudo funciona mejor para las compañías aseguradoras que para ellos.

Esas personas son como Lori Hitchcock, a quien conocí en New Hampshire la semana pasada. Actualmente Lori es autónoma y está intentando abrir un negocio, pero como tiene Hepatitis C, no encuentra una compañía aseguradora que la cubra. Otra mujer testificó que una compañía de seguros no cubría las enfermedades relacionadas con sus órganos internos debido a un accidente que tuvo cuando tenía 5 años. Un hombre perdió su cobertura de salud en medio de una quimioterapia porque la compañía aseguradora descubrió que tenía "litiasis biliar", algo que él no sabía cuando se aseguró. Su tratamiento fue retrasado, y murió.

Escucho más y más historias como esta todos los días, y esa es la razón por la que estamos actuando con tanta urgencia para aprobar la reforma sanitaria este año. No necesito explicar lo importante que es esto para los cerca de 46 millones de americanos que no tienen seguro sanitario. Pero es igualmente importante para los americanos que tienen seguro sanitario.

La reforma que estamos proponiendo proporcionará más seguridad y estabilidad a todos los americanos de cuatro formas.

En primer lugar, si no tiene seguro sanitario, podrá escoger una cobertura sanitaria de alta calidad y barata para usted y toda su familia - cobertura que permanecerá con usted si se muda, cambia o pierde su trabajo.

Segundo, la reforma contendrá los cada vez más caros costes de salud y los mantendrá bajo control, lo cual se traducirá en más ahorros para las familias, empresas y nuestro gobierno. Reduciremos los cientos de miles de millones en despilfarro e ineficiencia de los programas de salud federales como Medicare y Medicaid y en las subvenciones a compañías aseguradoras que no hacen nada para mejorar la gestión y todo para mejorar sus beneficios.

Tercero, haciendo que Medicare sea más eficiente, podremos asegurar que más dólares de impuestos irán directamente al cuidado de jubilados en lugar de enriquecer compañias. Esto no solamente ayudará a proporcionar a los jubilados los cuidados que se les han prometido; también asegurará la solidez de Medicare para futuros jubilados. Y nuestras reformas también reducirán la cantidad que nuestros jubilados pagan por sus medicinas

Por último, la reforma proporcionará a todo americano ciertos derechos básicos como consumidor que finalmente harán a las aseguradoras responsables de sus actos. Una encuesta nacional de 2007 mostró que las aseguradoras discriminaron a más de 12 millones de americanos en los 3 años anteriores porque tenían enfermedades o ciertas disposiciones preexistentes. Las compañías o bien rechazaron cubrir a esa persona, rechazaron cubrir una enfermedad o condición específica o cobraron un extra.

Pondremos fin a esas prácticas. Nuestra reforma prohibirá a las compañias aseguradoras negarse a cubrirle por su historial médico. Tampoco se les permitirá descubrir su cobertura si se pone enfermo. No podrán reducir su cobertura cuando más lo necesite. No podrán poner límites arbitrarios en la cobertura que puede recibir en un año o en su vida. Y pondremos un límite en cuanto pueden cobrarle por gastos extras. Nadie en América debería quebrar porque se pone enfermo.

Lo que es más importante, requeriremos que las aseguradoras hagan chequeos periódicos, apliquen salud preventiva y hagan tests como mamografías y colonoscopias. No hay ninguna razón por la que no debamos detectar enfermedades como cáncer de pecho y cáncer de próstata antes de tiempo. Tiene sentido, salva vidas y ahorra dinero.

Esto es en lo que consiste esta reforma. Si no tiene cobertura sanitaria, tendrá opciones baratas y de calidad una vez que aprobemos la reforma. Si tiene un seguro, nos aseguramos de que la aseguradora o los burócratas del gobierno no se interpongan entre usted y la salud que necesita. Si le gusta su doctor, pueden conservar su doctor. Si le gusta su plan de salud, puede conservarlo. No tendrá que esperar. Esto no consiste en poner al gobierno a cargo de la gestión de salud. Creo que nadie debería estar a cargo de su salud excepto usted y su doctor - ni burócratas del gobierno, ni compañías de seguros.

El largo debate sobre la salud que ha estado teniendo lugar en los últimos meses es algo bueno. Eso es en lo que consiste América.

Pero asegurémonos que hablamos unos con otros, y no unos contra otros. Podemos estar en desacuerdo, pero estemos en desacuerdo en problemas reales, y no desinformaciones que no tienen parecido con nada de lo que ha sido propuesto. Este es un problema complicado y crítico, y se merece un debate serio.

A pesar de lo que hemos visto en televisión, creo que un debate serio está teniendo lugar en las mesas de la cocina de toda América. EN los últimos años, he recibido incontables cartas y preguntas sobre la salud. Algunas personas están a favor de la reforma, otras tienen dudas. Pero casi todos entienden que algo debe hacerse. Casi todos saben que debemos hacer que las aseguradoras sean responsables de sus actos y que debemos dar a los americanos una mayor estabilidad y seguridad en lo que se refiere al sistema sanitario.

Confío en que cuanto todo esto esté dicho y hecho, podamos lograr el consenso que necesitamos para lograr este objetivo. Estamos más cerca de conseguir la reforma del sistema sanitario de lo que lo hemos estado nunca. Tenemos a bordo a la Asociación Nacional de Enfermería y a la Asociación Nacional de Médicos, porque nuestros enfermeros y doctores saben de primera mano lo mucho que necesitamos la reforma.

Tenemos un amplio consenso en el Congreso en aproximadamente el 80 por ciento de lo que pretendemos hacer. Y tenemos el apoyo de las compañías farmaceuticas para hacer las medicinas para los jubilados más baratas. El AARP(*) apoya esta política, y está de acuerdo con nosotros en que esta reforma debe ocurrir este año.

En las semanas próximas, los cínicos y los que no tienen nada que decir continuarán explotando el miedo y las dudas con propósitos políticos. Pero de todas las tácticas, la que da miedo -verdaderamente miedo- es que al final no hagamos nada. Si mantenemos el status quo, seguiremos viendo como 14000 americanos pierden su seguro sanitario cada día. Los extras continuarán disparándose. Nuestro déficit continuará creciendo. Y las compañías aseguradoras continuarán obteniendo beneficios mediante la discriminación de las personas enfermas.

Ese no es el futuro que quiero para mis hijos, o para los suyos. Y es un futuro que no deseo para los Estados Unidos de América.

Al final, esto no consiste en política. Esto consiste en las vidas de las personas. Esto es un asunto sobre las personas. Esto es sobre el futuro de América, y sobre si podremos mirar atrás dentro de unos años y decir que este fue el momento en el que hicimos los cambios que necesitabamos, y dimos a nuestros hijos una mejor vida. Creo que podemos, y creo que lo haremos.

(*)American Association of Retired Persons
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